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lunes, 13 de julio de 2015

Corazón pesado

Encerramos sentimientos en cárceles sin barrotes. En celdas repletas a reventar hasta que exploten.
Encerramos los te quiero, por miedo.
Por vergüenza, los te amo.
Echamos de menos a personas que nos hicieron daño.
¿Y que hay de malo?
Intento abrirte mis cárceles, explicarte que mis muros no soportan tanto orgullo.
Que abandones en alguna cuneta al tuyo.
Que te dejes llevar por la corriente de este mar.
Mar furioso y en calma al mismo tiempo.
Mar sin agua.
Mar de piedras.
Que te hacen pesado el corazón si no las sueltas.

domingo, 12 de julio de 2015

Ascuas

Te llevaré en mi nube. 
Esta nube de tabaco que cigarro tras cigarro voy formando.
Esa que me recrea las que tu y yo formabamos, después de querernos tanto.
Y no es más que humo, gris,  amargo,  casi opaco. Cón tan poco me hacías tener tanto...
Y no es más que miedo lo que sientes. Pero el valor por amor pega dos veces y te engrandece... Pues si el amor es real cualquier esfuerzo merece.
No permitas que se apague esta pequeña ascua,  sopla y oxigenala hasta que arda. Pues ya la vimos arder entre las sábanas,  y vimos que después no quedo nada,  todo se quemaba,  los cuerpos abrasaban, y las llamas entre gemidos se sosegaban, y quedaban en nada... en ascuas.
Pero tu solias soplarlas, sabias soplarlas... Y que bien las soplabas...hasta llevarme a la nada... Hasta fundirme en tu almohada al apretarla contra mi cara, para ahogar los aullidos que tu luna provocaban.
Y yo te espero en esa nada que desde que no estas no tiene nada de nada. Espérame tu en tu cama, yo llegaré por sorpresa, te besare con rudeza y que cupido se guarde las flechas.
Sería la unión de los tiempos,  del pasado, presente y futuro todos en el mismo momento. Sería quitar el tapón al mar y dejarte sin aliento mientras rebosan tus aguas y se escapan en mi cuerpo.
Sería tan sólo dejarse llevar sin pedirle nada al tiempo, ya que en la eternidad no hay lugares ni momentos.
Allí te voy a esperar...buscame si tienes tiempo

sábado, 11 de julio de 2015

Un alma, un corazón, y tres latidos.

Un alma, que vaga por el mundo, que busca quien la remiende tantos jirones,tantos arañazos y rasguños.
Que la lave y la tienda al sol y así renueve su imagen.
Que planche sus arrugas, que cambie su color por otro más alegre.
Que entienda que sus costuras son frágiles, y aún así no tenga miedo de probarsela, y así entender su sufrimiento, sus alegrías y sus miedos.
Un corazón, que late lento, que teme ser escuchado y descubierto. Que acompaña a ese alma en silencio y en su bolsillo pasa el tiempo.
Que a cada segundo lo intenta de nuevo, pero sigue en silencio, porque vive de sus miedos preso.
Miedos que trasmite a su compañera, a la que no la deja ser.
Miedos que se instalaron un día y, como tenía un interior confortable, nunca se fueron.
Tres latidos, dos por si mismo y otro que da por si pudiera adelantar el tiempo.
Un latido por sus penas, sus fracasos, sus lágrimas y pedazos.
Otro, por sus alegrías, sus ilusiones, planes y sueños...sin dueño.
Ese tercero, por todo aquel que se canso de esperar, que siempre quiere más, corazón hambriento de emociones, de letras y canciones.
Corazón despierto, eterno iluso, eterno enamorado, eterno desgraciado.