Sabemos como sabe la derrota, ese conjunto de amargura y acidez que conforman cada gota.
Puedo asegurar que tras pasar el trago, el sabor se va diluyendo, se va esfumado. Y ese mal sabor de boca, en resignación se va transformando.
Nos resignamos, y veces lo hacemos sin darnos cuenta de lo cerca que estuvimos de alcanzar lo que anhelamos.
Otras veces lo hacemos despés de habernos dejado la piel en intentarlo.
No es más valiente el que lucha con todas sus fuerzas y se rindió al verse agotado.
Valiente es aquel que tras caer, una tras otra, sigue a su espada pegado.
Que aúnque le cortes la cabeza, en su caballo sigue montado.
El sabe por lo que lucha, el creé en sus propios pasos, no habrá nada en el mundo que puedo desalentarlo.
Mostrando entradas con la etiqueta Valor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valor. Mostrar todas las entradas
lunes, 13 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
A cuestas
Intento ser yo misma, fingiendo ser valiente. Olvidando sentimientos, sensaciones y emociones.
Olvidando que lloré con el alma hecha jirones.
Recordando, que no soy quien fui y aquí estoy con dos cojones.
Y con mis dos cojones me ahogo...por no quererme soltar, por no querer confiar, por no querer olvidar.
Y es que, cada lágrima que golpeó mis muslos llevaba un nombre, cada grito ahogado, sin tono, sin color, sin ilusiones...
Mi camino fue una cuesta, y a mi espalda cada flecha que impactó sobre esta piel, que cansada de sangrar cicatrizó de otra manera y se volvió coraza y el corazón de madera.
En la cuesta encontré quien, con paciencia, cargo parte de mis maletas y me ofreció su agua cuando anduve sedienta.
También encontré quien, entre la maleza, cuando no podía más comenzó a lanzarme piedras.
Y esto me hizo caer, pero no desfallecer.
Me levante con más fuerza.
Finjo ser valiente, es el valor quien te encuentra. Yo me le cruce dos veces y después se fue sin rendir cuentas.
El valor no se instala, el valor nace de uno cuando menos se lo espera, cuando más lo necesita.
Aún voy subiendo mi cuesta, pero cuando llegue arriba, gritaré, lloraré y rodaré por la ladera.
Porque a los que nos toca subir y cargar con tantas piedras, cuando nos toque bajar... no costará una mierda.
Olvidando que lloré con el alma hecha jirones.
Recordando, que no soy quien fui y aquí estoy con dos cojones.
Y con mis dos cojones me ahogo...por no quererme soltar, por no querer confiar, por no querer olvidar.
Y es que, cada lágrima que golpeó mis muslos llevaba un nombre, cada grito ahogado, sin tono, sin color, sin ilusiones...
Mi camino fue una cuesta, y a mi espalda cada flecha que impactó sobre esta piel, que cansada de sangrar cicatrizó de otra manera y se volvió coraza y el corazón de madera.
En la cuesta encontré quien, con paciencia, cargo parte de mis maletas y me ofreció su agua cuando anduve sedienta.
También encontré quien, entre la maleza, cuando no podía más comenzó a lanzarme piedras.
Y esto me hizo caer, pero no desfallecer.
Me levante con más fuerza.
Finjo ser valiente, es el valor quien te encuentra. Yo me le cruce dos veces y después se fue sin rendir cuentas.
El valor no se instala, el valor nace de uno cuando menos se lo espera, cuando más lo necesita.
Aún voy subiendo mi cuesta, pero cuando llegue arriba, gritaré, lloraré y rodaré por la ladera.
Porque a los que nos toca subir y cargar con tantas piedras, cuando nos toque bajar... no costará una mierda.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)