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lunes, 13 de julio de 2015

Pienso

Cuento los segundos que musita mi reloj.
Pasan los instantes, se acelera el corazón.
Pienso, en lo oscuro de tus ojos, en lo rojo de tus labios, en lo suave de tu lengua, en lo firme de tus manos...

Pienso en cada uno de los abrazos que nos damos.
Me evaporo como el aire, para volar a tu lado.
Me diluyo como el agua, cada vez que nos amamos.
Y me prendo en una llama, cuando me dices te amo.

domingo, 12 de julio de 2015

Septiembre

Pronto volverá septiembre, como un tren a toda prisa, pronto llegara septiembre.
¿Será capaz de volver a sorprenderme?
¿Me dejara columpiarme en tus placeres?
Fue un veintiséis, cuando perdí la poca cordura que me quedaba.
Cuando me clavaste tu mirada, con la que tus labios suplicaban que fueran los mios y los mojaran, y los mordieran, y los chuparan...
Fue un viernes, cuando me colgué de tus ramas, cuando demostraste tu fuerza mientras me amabas, mientras  me tocabas, mientras me mirabas.
Y es que me encantaba como me mirabas, como de la tierra te escapabas.
Cuando en silencio nos contábamos secretos.
Cuando hicimos del beso un nuevo concepto.
Tus besos...
Cálidos, humedos, como un vendaval que remueve mis cimientos, remolino de carácter que derramas por mis espalda y como una suave brisa a mi nuca vas subiendo.
Tu sexo...
El gusto de tu cuerpo, saborear la sal que derramas sin quererlo.
Agárrate fuerte a las riendas de mi pelo y hazme tuya, tan tuya que no sepamos donde terminan nuestros cuerpos.
Mirarte a los ojos mientras volamos, cuando se escapa tu paz y yo llego al orgasmo.
Necesito sentirte.
Necesito que me sientas.
Yo se lo pido a septiembre.
Tu, solo llama a la puerta.

Ascuas

Te llevaré en mi nube. 
Esta nube de tabaco que cigarro tras cigarro voy formando.
Esa que me recrea las que tu y yo formabamos, después de querernos tanto.
Y no es más que humo, gris,  amargo,  casi opaco. Cón tan poco me hacías tener tanto...
Y no es más que miedo lo que sientes. Pero el valor por amor pega dos veces y te engrandece... Pues si el amor es real cualquier esfuerzo merece.
No permitas que se apague esta pequeña ascua,  sopla y oxigenala hasta que arda. Pues ya la vimos arder entre las sábanas,  y vimos que después no quedo nada,  todo se quemaba,  los cuerpos abrasaban, y las llamas entre gemidos se sosegaban, y quedaban en nada... en ascuas.
Pero tu solias soplarlas, sabias soplarlas... Y que bien las soplabas...hasta llevarme a la nada... Hasta fundirme en tu almohada al apretarla contra mi cara, para ahogar los aullidos que tu luna provocaban.
Y yo te espero en esa nada que desde que no estas no tiene nada de nada. Espérame tu en tu cama, yo llegaré por sorpresa, te besare con rudeza y que cupido se guarde las flechas.
Sería la unión de los tiempos,  del pasado, presente y futuro todos en el mismo momento. Sería quitar el tapón al mar y dejarte sin aliento mientras rebosan tus aguas y se escapan en mi cuerpo.
Sería tan sólo dejarse llevar sin pedirle nada al tiempo, ya que en la eternidad no hay lugares ni momentos.
Allí te voy a esperar...buscame si tienes tiempo

sábado, 11 de julio de 2015

Maldita agonía

Juraste que siempre estarías, juraste que no soltarías mi mano, por mucho que soplara el viento.
Juraste que me querías, que en tu brazos siempre tendría mi hueco.
Juraste que no mentias, ponías tu mano en el pecho, y entre mentira y mentira, yo me lo iba creyendo.
Juraste frente a estos ojos, que nuestro amor sería eterno.
Decías que era especial y que sólo yo frene tu tiempo.
Que te hacia soñar, aún, cuando estabas despierto.
No conocimos tristezas, ni rabia o resentimientos.
Ni una sola pelea desde que nos conocemos.
¿Que es para ti el amor?
¿Que le pides al tiempo?
¿porqué no puedo ser yo quien te grite a los vientos?
¿a caso no te merezco?
¡¿que más podría darte?!
¡Si nada más tengo!
Este loco corazón, ya se arrastra casi muerto, solo podrás ser tu, si muere, quien de vuelta podrá traerlo.
No te exijo que lo hagas.
Ni si quiera te lo pido.
Ojalá al leer mis líneas te obligaran tus sentidos.
No espero nada de nadie, y nadie espera por mi, pero mi voz más profunda me ruega que lo haga por ti.
Esta agonía maldita, este te quiero... te odio...esta forma de quererte...si somos dos ¿por que estar solos?
Demuestrame que no mentias, Demuestrame que no me mientes.
Apuesta a lo grande en la vida que no habrá más después de la muerte.
Solo un completo ignorante deja escapar a quien quiere.

¿Lo harías?

Cuánto más te pienso, más te extraño.
Y es que sin darnos cuenta,
van pasando los años.
Esos que nos arrugan la piel y el corazón sin avisarnos.
Cierro los ojos, e imagino el calor de tus manos, que debajo de mi ropa, hacían senderos jugando.
¿Donde quedaron las risas?
¿Quien ganará mis abrazos?
Tengo mil doscientas preguntas...y alguna que he olvidado.
Por ti, rompería barreras, rompería mis alas y me olvidaría de ellas.
Ya sabes que no soy fácil.
Que puedo ser la gata que a tu pies ronronea, o volverme una tigresa y tragarme de un bocado a mi presa.
¿Quien dijo que fuera fácil?
¿Acaso es fácil tocar la luna?
Pero si lo fue matar mis esperanzas, una a una.
Y es que cuanto más te extraño, más te pienso.
Y se me acumulan sentimientos que ni yo misma comprendo.
Te amo y te comería hasta el último botón que abrochas de tu camisa.
Te odio y te mataría por romperme el corazón y hacerlo trizas.
Te añoro y te abrazaría, tan fuerte y firmemente, que te daría la risa.
Y es que me daba la vida ver tu sonrisa, iluminando el camino, que sin luz ya recorría.
Te pediría que volvieras, te pediría que te quedarás.
¿Lo harías?

Amor sediento

Amor intenso, amor de locos, amor fugaz.
Palabra que pierde cada letra si te vas.
Amor, que un día, hizo florecer este desierto inhóspito y muerto.
Amor que me hacía grande, mientras me hacía pequeña en tu cuerpo.
Amor que me hizo llorar, de alegría, y suspirar, sin aliento.
Amor, salvaje, que con mi sangre alimento.
Pero siempre quiere más, siempre se queda sediento.
El bebía de tu saliba, del sudor de tu cuerpo.
Habrá que dejarle morir,
y acabar con su sufrimiento.

Felicidad eterna.

Como duelen las palabras cuando no son las que quieres escuchar.
Como queman los abrazos que no podemos dar y los besos que colgando, vacíos, rotos y grises nunca estallarán.
¿Cómo un ser tan mágico, tan blanco, puede dejar tras de sí, una estela de amargura y destrucción?
Si, yo se que no fue tu intención volar cuando el viento sopló.
Y que aquellas mariposas que un día me regalaste serán mías para siempre...
Que te vas, sin pedir nada, tal y como llegaste. Sonriente con tu porte de señor y esa cara de niño, que entre sábanas también se volvía de hombre.
Que me desprendes de tus manos.
Esas manos que sacaron estas lágrimas, esas que me agarraba firmemente mientras me besaba, esas que un día me hicieron ver el cielo a la vez que te conocía...
Que ya no reflejarán, tus ojos, mi cara al mirarte, para decirte te quiero.
No os veré despertar, con ese brillo que los hace tan especiales.
No se clavarán en mi espalda al subirme en ti para viajar a mundos nuevos.
Voy guardando en una pequeña esquina de mi corazón, todas las palabras que no digo y desordenadas, sucias y furiosas, viven allí en soledad.
Solo tu podrías, en un acto de amor loco, volver a saltar a mi vacío.
Yo te juro amor mío, que en mi vacío nunca tocarás fondo, y si tocarás fondo alguno, sería el de mi corazón.
Podemos uir, correr, saltar mil muros, altos como las nubes, en nuestra huida hacia atrás. ¿Porqué no empeñamos la misma tenacidad para correr hacia delante? Hacia el sol, hacia ti, hacia mi.
El sol que tu me regalas cada vez que entras en mi, con cada movimiento en el que demuestras tu fuerza y a la vez tu delicadeza.
Solo tendrías que amarme...
Solo tendrías que ser feliz, eso te prometo, una felicidad eterna.