El apareció sin más, sin invitarle a que entrara, sin preguntar si podía pasar.
El apareció como lo haría un arcoíris, entre la lluvia de mis ojos y la luz de su sol, y surgieron esos colores que lo componen.
Cada color me hacía sentir de una manera.
Pude llorarle sin tregua y cuando mi nube se deshizo y se volvió claro, el me seguía mirando y con una sonrisa me dijo, ¿ a que no costaba tanto?
Que cuando cierro los ojos, si estoy a su lado, siento como si estuviera volando.
Porque cuando murmuro mis sueños, el abanica el aire para que vuele más alto.
No conoce negativas, ni de huidas...
No sabe poner en mi cara otra cosa que no sea una fila de dientes alineados.
No se cansa de oír mis delirios de locura, y unirse a ellos sin dudarlo.
Puedo abrir mi cremallera y dejarle pasar a mi sótano, donde guardo mis secretos, mis encantos.
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domingo, 12 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
Amor sediento
Amor intenso, amor de locos, amor fugaz.
Palabra que pierde cada letra si te vas.
Amor, que un día, hizo florecer este desierto inhóspito y muerto.
Amor que me hacía grande, mientras me hacía pequeña en tu cuerpo.
Amor que me hizo llorar, de alegría, y suspirar, sin aliento.
Amor, salvaje, que con mi sangre alimento.
Pero siempre quiere más, siempre se queda sediento.
El bebía de tu saliba, del sudor de tu cuerpo.
Habrá que dejarle morir,
y acabar con su sufrimiento.
Palabra que pierde cada letra si te vas.
Amor, que un día, hizo florecer este desierto inhóspito y muerto.
Amor que me hacía grande, mientras me hacía pequeña en tu cuerpo.
Amor que me hizo llorar, de alegría, y suspirar, sin aliento.
Amor, salvaje, que con mi sangre alimento.
Pero siempre quiere más, siempre se queda sediento.
El bebía de tu saliba, del sudor de tu cuerpo.
Habrá que dejarle morir,
y acabar con su sufrimiento.
A cuestas
Intento ser yo misma, fingiendo ser valiente. Olvidando sentimientos, sensaciones y emociones.
Olvidando que lloré con el alma hecha jirones.
Recordando, que no soy quien fui y aquí estoy con dos cojones.
Y con mis dos cojones me ahogo...por no quererme soltar, por no querer confiar, por no querer olvidar.
Y es que, cada lágrima que golpeó mis muslos llevaba un nombre, cada grito ahogado, sin tono, sin color, sin ilusiones...
Mi camino fue una cuesta, y a mi espalda cada flecha que impactó sobre esta piel, que cansada de sangrar cicatrizó de otra manera y se volvió coraza y el corazón de madera.
En la cuesta encontré quien, con paciencia, cargo parte de mis maletas y me ofreció su agua cuando anduve sedienta.
También encontré quien, entre la maleza, cuando no podía más comenzó a lanzarme piedras.
Y esto me hizo caer, pero no desfallecer.
Me levante con más fuerza.
Finjo ser valiente, es el valor quien te encuentra. Yo me le cruce dos veces y después se fue sin rendir cuentas.
El valor no se instala, el valor nace de uno cuando menos se lo espera, cuando más lo necesita.
Aún voy subiendo mi cuesta, pero cuando llegue arriba, gritaré, lloraré y rodaré por la ladera.
Porque a los que nos toca subir y cargar con tantas piedras, cuando nos toque bajar... no costará una mierda.
Olvidando que lloré con el alma hecha jirones.
Recordando, que no soy quien fui y aquí estoy con dos cojones.
Y con mis dos cojones me ahogo...por no quererme soltar, por no querer confiar, por no querer olvidar.
Y es que, cada lágrima que golpeó mis muslos llevaba un nombre, cada grito ahogado, sin tono, sin color, sin ilusiones...
Mi camino fue una cuesta, y a mi espalda cada flecha que impactó sobre esta piel, que cansada de sangrar cicatrizó de otra manera y se volvió coraza y el corazón de madera.
En la cuesta encontré quien, con paciencia, cargo parte de mis maletas y me ofreció su agua cuando anduve sedienta.
También encontré quien, entre la maleza, cuando no podía más comenzó a lanzarme piedras.
Y esto me hizo caer, pero no desfallecer.
Me levante con más fuerza.
Finjo ser valiente, es el valor quien te encuentra. Yo me le cruce dos veces y después se fue sin rendir cuentas.
El valor no se instala, el valor nace de uno cuando menos se lo espera, cuando más lo necesita.
Aún voy subiendo mi cuesta, pero cuando llegue arriba, gritaré, lloraré y rodaré por la ladera.
Porque a los que nos toca subir y cargar con tantas piedras, cuando nos toque bajar... no costará una mierda.
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